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La segunda vuelta del conflicto poselectoral


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Ayer por la tarde en conferencia de prensa, López Obrador anunció que impugnará los resultados de la elección presidencial, así como los resultados de la elección a diputados y senadores. Todo por la vía legal, respetando el pacto de civilidad firmado por todos los candidatos a la presidencia la semana pasada y por el cauce institucional. Y Jesús Zambrano hizo la solicitud formal ante el IFE de realizar un conteo voto por voto, casilla por casilla. El PRD ha notado anomalías en 113, 855 de las 143 mil casillas instaladas el domingo pasado. Luis Videgaray, coordinador de campaña de Peña Nieto, reconoció que AMLO está en su derecho de impugnar porque está contemplado en la ley.

A la mente llegaron los recuerdos de julio de 2006, donde el iracundo y soberbio candidato de la entonces Coalición por el Bien de Todos terminó tomando por asalto el Paseo de la Reforma, mandando al diablo a las instituciones y proclamándose presidente legítimo de México. Obrador ha reconocido que le cuesta mucho trabajo contenerse, en está ocasión han estado muy cerca de él en la planeación de la estrategia; Cuauhtémoc Cárdenas y Marcelo Ebrard. Nadie quiere dilapidar lo logrado por la izquierda mexicana en marchas y plantones. El sentimiento de sus seguidores es de rabia al ver salir a la luz la coptación del voto por parte de PRI con monederos electrónicos de Soriana, las quejas de personas en Azcapozalco contra quienes les ofrecieron mil quinientos pesos por su voto y solo les pagaron con un frutsi y una bolsita de totis, como aguinaldo de fiesta infantil. Además de las denuncias que circulan principalmente en las redes sociales.

López Obrador no la tiene fácil; tiene que documentar legalmente lo que denuncia, armar una estrategia jurídica, echar mano de lo que mejor saber hacer: manejar los tiempos políticos y lo más difícil: controlar a sus enardecidos seguidores para que no tachen a su movimiento de violento e instransigente, que lo es, y controlarse a sí mismo.

Los criticos de AMLOve deben darse cuenta de que esto no es el 2006, la reforma electoral de 2007 permite solicitar el recuento voto por voto en determinadas circunstancias. Si quieren descalificar al tabasqueño tendrán que echar mano de mejores argumentos que los utilizados hace seis años. De lo contrario, terminarán como Ciro Gómez Leyva y sus encuestas, deslegítimados y teniendo que pedir disculpas por sus errores.

Y la principal pregunta ¿dónde está el Partido Acción Nacional? Quizá ha estado tan ocupado lamiendo sus heridas que perdió fuerza para continuar con las denuncias por el uso de las tarjetas Monex de los mapaches priístas o deben estar planeando los términos de la concertacesión para entregar la plaza al PRI.

Inútil poner a prueba la resistencia de la sociedad con un nuevo conflicto poselectoral, debe quedar claro quien ganó la elección presidencial y trabajar en otra reforma electoral que contemple la segunda vuelta.

Periscopio
En el mensaje en cadena nacional del domingo 1 de julio, el Presidente Felipe Calderón quiso dar una frase de estadista cuando dijo: En democracia, no hay victorias permanentes ni derrotas para siempre. Pero en realidad parafraseó a José Saramago: La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva.

Acerca de Leo Agusto (207 Articles)
Periodista mexicano en el papel de columnista político.

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