Comenzó a circular un video en las redes sociales, se grabó el domingo pasado previo al debate. En él, escuchamos que una voz se dirige a un auditorio que cuchichea y comienza a dar instrucciones:
Por favor, a ver si pueden guardar silencio… Estamos a punto de que inicie el debate a la presidencia de la República. Tenemos ya todo el equipo aquí conformado, ya estamos organizados, ya cada quien tiene a su coordinador… pero ahora falta ponernos a trabajar
Estamos ahorita pasando por un momento de crisis, tenemos dos hashtags negativos en contra que hay que darles la vuelta de inmediado.
Entonces, por favor, todos sigan la línea de sus coordinadores. Hay que ponernos a tuitear todos al mismo tiempo, usando el hashtag: Es momento de México.
Y hay que darle RT al (tweet) del candidato, su cuenta es: arroba EPN por si alguien no lo sabe.
Entonces venga, equipo, vamos a ponernos a chambear durísimo. Vamos a darle con todo.
Hasta aquí la transcripción de los que se dice en el video. La idea es repetir una misma tara hasta volverla de manera artificial el tema del momento en Twitter. Hasta hoy los simpatizantes del candidato del PRI habían negado la existencia de cuentas falsas para usar la matraca virtual. El video deja en evidencia lo contrario.
El PRI transmuta sus viejas prácticas en el entorno digital y busca una nueva forma de cargada para inflar a su candidato por todos los medios, ya sea en las encuestas, ya sea en las redes sociales. El resultado para México puede ser que nos hagamos de un Sarkozy o pero aún de un Rajoy mexicano.
El Rector de la Unam, José Narro, había acordado con las fuerzas internas no invitar a ningún candidato a la presidencia. El acuerdo se rompió cuando Peña se puso a cantar goyas con el Aapaunam. La mala noticia es que a Andrés Manuel no le interesa ir a Ciudad Universitaria porque tendría que ir acompañado de Cuauhtémoc Cárdenas.
Publicado en el periódico de la Ciudad de México El Gráfico


Parecería impensable que Obrador volviera a llenar la Macroplaza de Monterrey como hace seis años. Aunque fue con acarreados de municipios cercanos. Quizá por la incapacidad del gobernador Rodrigo Medina para poner orden en la disputa entre el crimen organizado por controlar la plaza. También por la desesperación de la gente que mira todos los días el baño sangriento, 1800 muertos en 2011, hizo que la ciudad más importante del noroeste mexicano volteara hacia el discurso del tabasqueño como lo hizo en el mitin del domingo pasado donde se reunieron cerca de ocho mil personas.









