Posted in febrero 2012

Amlo: De la esperanza a la chingada (con amor)

La esperanza implica una visión de futuro“. Dijo AMLOve en su discurso de toma de protesta como Jefe de Gobierno del DF el 5 de diciembre de 2000. Pero esperar cansa, oh sí. Veamos cómo se ha modificado el discurso de López Obrador en los últimos años… meses, días, horas, minutos, segundos…

El miércoles 17 de marzo de 2001, cuando jefe de gobierno, AMLOve dijo: “Soy políticamente indestructible“. En respuesta a las críticas que recibía su gobierno por los constantes enfrentamientos con Vicente Fox y con la Cámara de Diputados por el techo de endeudamiento.

La siguiente escala de este viaje fue en abril de 2006 cuando en la campaña presidencial, dijo: “No le han quitado ni una pluma a este gallo“. Entonces las encuestas le endulzaban los oídos y se daba el lujo de la soberbia.

Se avisoró el final del viaje cuando AMLO se sinceró ante empresarios de Nuevo León: “…y si perdía, me iba yo a ir a la chingada? ¿Te acuerdas? Sí, ahora sí”. Pues bueno, si a AMLO no le funciona la estrategia del amor para bajar negativos y si el cuerpo no le da para el sprint de la elección presidencial, lo veremos en ese lugar que en el imaginario nacional es similar al limbo.

Más que preguntarse dónde queda la chingada, habría que recordar a Octavio Paz en el Laberinto de la soledad: “En nuestro lenguaje diario hay un grupo de palabras prohibidas, (…). Palabras malditas, que sólo pronunciamos cuando no somos dueños de nosotros mismos. Confusamente reflejan nuestra intimidad”.

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Jose, no tan fina. Despensas y dinero en la elección interna del PAN

En la etapa final de la elección interna del PAN salieron dobles mensajes desde Los Pinos. Por un lado, Roberto Gil, ex secretario particular del Presidente Calderón, se sumó como coordinador decampaña de Josefina. Por el otro, Cocoa Calderón se sumaba a la causa de Ernesto Cordero donde ya estaba Mariana Gómez del Campo, sobrina de Margarita Zavala. Desde el principio una de las teorías de la conspiración apuntaron a un juego doble desde la casa presidencial para cerrarle el paso a los sectores del PAN enemistados con el Presidente, entre ellos Vicente Fox y el yunquista Ramírez Acuña. Pero el juego inicial era entre Lujambio y Cordero. Al final, otra calderonista se coló. Eso sí, con diferencias de fondo con el equipo que algún día encabezó Juan Camilo Mouriño y representado hoy por Ernesto Cordero.

El día de la elección los mensajes fueron aún más confusos. Josefina ganó en Jalisco y Guanajuato donde los gobernadores habían manifestado su respaldo al delfín presidencial. Y en el DF también ganó Vázquez Mota donde, supuestamente, tiene control Mariana Gómez del Campo. No hubo sorpresas en Puebla, donde Lozano Alarcón hizo su chamba a favor de Cordero; tampoco en Baja California donde el equipo de mapaches Juan Marcos Gutiérrez hizo lo suyo para hacer ganar a Pina.
José Espina salió 45 minutos tarde a cantar el resultado de la interna del 5 de febrero. Algo estaban negociando los equipos de Vázquez Mota y Cordero. Probablemente, no impugnar los resultados y evitar el desgaste para el PAN de una segunda vuelta a cambio de mayores candidaturas al Congreso de la Unión para los corderistas.
Santiago Creel fue el primero en dar su brazo a torcer, quizá porque negoció desde antes lo suyo.

Quedan muchas dudas respecto a la limpieza de la jornada de votación del 5 de febrero. Acarreo de votantes y compra de votos, mapacherías que creíamos exclusivas del PRI y de las tribus corporativistas del PRD. Vendrá una andanada de descalicativos machistas para Josefina que podrá sortear si pone sobre la mesa la equidad
de género por encima de ser mujer durante la campaña. Haiga sido como haiga sido, Vázquez Mota ganó la interna por una despensa de diferencia.

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Andrés Manuel López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas, pacto de caballeros

La última foto juntos en 2004. (Crédito: La Jornada)

Fue durante la elección presidencial de 2000 (con el voto útil a favor de Vicente Fox como contexto), que Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador tuvieron un desencuentro que tuvo importantes consecuencias en la historia de la izquierda durante la última década. Los cercanos a Cárdenas no permitían que Amlove se acercara al líder moral, Obrador los llamó por sus ideas comunistas mezcladas con priísmo: El aparatinski. Finalmente, en un mitin ambos se vieron feo y devino una enemistad que persistió hasta el día de hoy cuando ambos se tomaron la foto juntos.

López Obrador canjeó la presidencia nacional del PRD por la candidatura a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Cerca del 2 de julio de 2000, en corto y en los hechos, Andrés Manuel fue promotor del voto útil. Mientras Rosario Robles, entonces jefa de gobierno, realizaba una intensa campaña en medios promoviendo las acciones de la gestión perredista y caminaba las calles de la ciudad cortando listones, Andrés Manuel bajó el ritmo de su campaña y un mal cálculo lo obligó a negociar con Marcelo Ebrard para asegurar el triunfo frente a Santiago Creel y evitar que el fenómeno Fox le pasara por encima. Al final, el PRD ganó por la mínima diferencia y tuvo que lidiar con la oposición panista en la ALDF.

La venganza de Obrador vino pronto. Robles quería ser candidata a la presidencia en 2006 y seguir mandando en el GDF. Para frenarla, en 2001 Obrador filtró al diario Reforma información de corrupción en la tesorería local y de un llamado cochinito que Rosario hizo durante su gestión en complicidad con la empresa Publicorp para financiar sus aspiraciones políticas.

La respuesta de Robles y su equipo llegó hasta 2004. Se hicieron públicos videos donde Carlos Ahumada (su rostro fue cubierto por un círculo) entregaba dinero en efectivo a René Bejarano y a otros, hasta entonces, distinguidos perredistas. El mayor costo político de esa jugada fue para Robles, quien hasta la fecha lo sigue pagando porque signicó el fin de su ascendente carrera política.

En 2006 vino la revancha del ingeniero Cárdenas. Primero se mantuvo ajeno con el proceso del desafuero y después descalificó los argumentos de Obrador contra la elección presidencial.

Hoy las cosas son muy distintas para los dos líderes más importantes del PRD. A López Obrador le urge deshacerse de Marcelo Ebrard y Manuel Camacho que amenazan con adueñarse el gobierno del DF, el partido y las fracciones parlamentarias en el Congreso de la Unión. Por su parte, Cuauhtémoc Cárdenas necesita poner en la escena a Lázaro Cárdenas y hacerlo diputado, primero, y coordinador de los diputados, después. Protegerlo con fuero ante cualquier denuncia que pudiera hacer el gobierno entrante en Michoacán. Esos intereses son lo único que los une. Por eso se dieron la mano y no un abrazo, ambos actuaron como quien cierra un negocio, como quien sella una alianza.

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